El nacimiento de la Prensa asiria

El movimiento nacional asirio es en buena parte consecuencia de las actividades periodísticas de un grupo de pioneros

El movimiento nacional asirio es en buena parte consecuencia de las actividades periodísticas de un grupo de pioneros. Como un guiño a la historia, el semanario que hoy posee Zowa comparte parcialmente el nombre con la primera publicación caldeo-asiria, que fue a su vez también la primera publicación de Persia, aparecida en una fecha tan temprana como 1848 bajo el nombre de Zahreera d`Bahra (Rayo de luz, en arameo).

Por Ferran Barber 2006. Con la ayuda de los protestantes norteamericanos, patrocinadores del proyecto, Rayo de Luz llevó hasta los cristianos nuevas caras y datos del planeta, lo que les proporcionó una visión del mundo mucho más cosmopolita o, lo que es lo mismo, sentó las bases para la creación de una intelectualidad asiria conectada a la modernidad: aquella en cuyo seno nacería algo después el movimiento nacionalista.

Transcurridas varias décadas desde la aparición de Zahreera d`Bahra, empezaron a menudear artículos y panfletos en neoarameo con llamadas a la unidad de los asirios y a la creación de una conciencia de nación. La más relevante de las publicaciones aparecidas con posterioridad fue el periódico quincenal Kujwa (La estrella), editado desde junio de 1906 hasta 1914. A diferencia de Rayo de Luz, fue puesta en el mercado sin la tutela de ninguna misión occidental. Incluía artículos políticos y noticias de los asirios de la diáspora; lecciones de historia y andanadas dialécticas contra los problemas que generaban las divisiones religiosas.

En la práctica, Kujwa o La Estrella fue la voz de la naciente intelligentsia asiria, ese grupo de jóvenes profesionales de Urmia educados por rusos y americanos al que nos referimos en el capítulo anterior. Ya en aquellos años, personajes como Fraidoon Bet Horma, Benjamin Arsanis Baba Parhad o Mar Tuma Oddo abogaban, al igual que ocurre hoy, por la separación de iglesia y estado, al tiempo que condenaban las divisiones tribales y loaban las bondades de la educación y los medios de comunicación. «Incluso a la hora de darnos un nombre estamos divididos, caso que no hallará nadie entre ninguna otra nación que se diga civilizada», hacían notar sus editores, mientras aventuraban: «Nuestra gente está esparcida por Turquía, Irán, Rusia y América. Y existen signos de que la diáspora aumentará notablemente y de que año tras año descenderá el número de quienes residen en su patria original».

COPYRIGHT Ferran Barber / 2005 / Texto contenido en el libro En busca de los últimos cristianos de Irak e Irán

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VERITAS filia temporis. Reportero. dos o mas veces guardameta. Más de 25 años dando cuenta de los rotos y los descosidos del planeta. Autor de una novela, dos libros de viaje y realizador de varios documentales sobre temas informativos de actualidad. Allere flammam VERITAS.
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