Una profesora lleva al teatro un reportaje sobre migración para educar a sus alumnos

Un grupo de alumnos representan en clase un reportaje de Ferran Barber sobre las penurias y la tragedia de la migración
 Una profesora de Recas (Toledo) ha conseguido cambiar “la percepción del mundo” de sus alumnos llevando al teatro un reportaje del diario Público. Según explica Macarena Molina, sus estudiantes son chicos con historias terriblemente complicadas, procedentes de familias inmigrantes muy desestructuradas. 

Madrid | Diásporas / Público (7 de julio de 2015). En la población donde imparte clase conviven gentes de 35 nacionalidades diferentes. La docente leyó la información de Ferran Barber y creyó que podía ser una herramienta perfecta para sus objetivos pedagógicos. “Perdone que les moleste, pero quería darles las gracias. Soy profesora de Secundaria y utilicé para una de mis clases el artículo sobre migración aparecido el día 8 de mayo de 2015 en Público. Mis alumnos no son fáciles. En un pueblo de 4.000 habitantes conviven gentes de 35 nacionalidades diferentes con historias personales muy difíciles. El caso es que lo leímos, lo adaptamos, lo modificamos y lo dramatizamos. Y no se pueden ustedes imaginar cómo ha cambiado la percepción del mundo de esos 21 chicos. Gracias de nuevo”. Con estas escuetas líneas se dirigía hace una semana a la redacción de Público la profesora manchega Macarena Molina, de 38 años, para explicar el modo en que había decidido utilizar como herramienta pedagógica un reportaje concebido justamente para generar empatía por todos esos heroícos inmigrantes que intentan alcanzar Europa desde el centro y el sur de África.

“Game of Diasporas: el juego del dolor y el migrante” proponía al lector que se pusiera en la piel de la liberiana Rosemary Johnson y fuera tomando decisiones acerca del itinerario y las formas de transporte más apropiadas para alcanzar España o Italia. Lamentablemente, todas ellas terminaban de una forma trágica que nosotros ilustramos con un lacónico “game over” (el juego ha terminado).

La interina manchega Macarena Molina entendió bien nuestra idea y decidió ir algo más lejos invitando a sus 21 alumnos de la clase de Ciudadanía de 2º de la ESO a dramatizar el reportaje. “Primero, les propuse que investigaran la cultura, los idiomas, los productos que producen y los regímenes políticos de cada uno de los estados por los que discurría el itinerario del artículo. A partir de ahí, elaboramos un guión que respetaba escrupulosamente el texto”, explica la docente. “Una muchacha rumana, Corina, leía la información. Creamos asimismo tres grupos de alumnos: uno encarnaba a las mafias, y los otros dos, a la policía y las milicias. Cuatro chicas diferentes interpretaron a Rosemary Johnson. Desaparecían de la escena cada vez que el reportaje alcanzaba un final trágico, lo que ustedes ilustraron con ‘el juego ha terminado o Game Over’, que es también el título que le dimos a la obra”.

Según explica Molina, “los chicos y las chicas se implicaron como nunca en esta obra, lo cual les obligó a interactuar entre ellos y a salir de los ‘guetos’ nacionales en los que acostumbran a moverse. La obra, de 30 minutos, fue finalmente representada ante el resto de los alumnos y sus padres. El efecto en los muchachos fue más que alentador”.

¿Qué perseguía Macarena con la representación del reportaje? “Fíjese que Recas, una población de economía agraria, pasó de los apenas mil habitantes a los cuatro mil durante los años del boom de la inmigración. La mayor parte de estos chicos -tanto españoles como de origen extranjero- pertenecen a familias desestructuradas, con terribles problemas de adaptación. Tienen entre 14 y 16 años. El grueso ha repetido y procede de países tan diversos como China, Rumanía, Burkina, Ruanda o Malí. Trabajar con ellos no resulta fácil porque les han repetido muchas veces que son tontos y han terminado por creérselo. Así que necesitábamos herramientas nuevas para estimularlos. Y de alguna manera, tras un largo año de trabajo, hemos realizado avances muy notables gracias a iniciativas como la puesta en escena de su reportaje y otras actividades previas”, precisa.

En opinión de Molina, en ciertos institutos de Secundaria como el de Recas se advierte claramente que España está a las puertas de sufrir un problema semejante al de otros países del entorno europeo como Suecia o Francia. “Estos chicos presentan un perfil personal muy conflictivo. Por cuestiones familiares y socioeconómicas, son terriblemente racistas, y a menudo poseen una visión del mundo muy limitada. Puedes observar en el recreo que sólo se relacionan entre ellos. Los chinos, con los chinos. Y los marroquíes, con los marroquíes. Se agrupan por países y ocasionalmente, tenemos casos de muchachos que albergan un profundo rencor por España, pese a que poseen nuestra nacionalidad y son españoles a todos los efectos. Es justamente ese tipo de actitudes las que hemos trabajado mediante estrategias diferentes, poco ortodoxas, y desde luego, no incluidas en los libros de texto”. Lamentablemente, Macarena Molina es interina y no podrá estar un año más con los muchachos para consolidar esos avances.

Salta a la vista que el trabajo realizado por esta docente oriunda de Alcázar de San Juan va más allá de las estrategias pedagógicas comunes, para concentrarse en los valores humanos. O por decirlo de otro modo, para centrarse en educar. “Son chicos muy perdidos. Y no sólo los de origen extranjero. Hay niños procedentes del sur del país que presentan idénticos problemas. Todos tienen un bagaje migratorio y familias complicadas. En el centro hemos visto situaciones de auténtica pobreza. Hay niños de tres familias a quienes tenemos que darles de desayunar porque sus tutores carecen de dinero para alimentarlos. Hablamos de pobreza severa, con mayúsculas, en nuestro país”.

Al decir de Molina, “el sistema educativo, al menos el manchego, no está haciendo absolutamente nada para dar respuesta a los problemas de estos chicos a la deriva”. En su opinión, tampoco los profesores están bien preparados pedagógicamente para atender clases donde sus alumnos, a menudo, ni siquiera hablan bien el castellano. “Sí, en efecto, estamos ante una verdadera bomba de relojería”, dice.

Del mismo modo que en los aledaños de Estocolmo o de París han emergido sociedades en paralelo y al margen de los suecos y franceses, Molina cree que España está experimentando ya los primeros estadíos de un tumor semejante. “Esos niños ya españoles -la segunda generación de migrantes- han crecido de espaldas al resto de sus compatriotas, a caballo de dos mundos. Y además, están siendo estigmatizados. Yo tuve que reinventarme como docente para poder hacer frente a mis dos clases. Son, sin duda, muchachos conflictivos que requieren de una atención especial y de tácticas diferentes. Durante el primer trimestre llegaba casi siempre llorando a casa. Había días en que tenía que entrar hasta tres y cuatro veces en el aula para que repararan en mí, para hacerme visible. Simplemente, me ignoraban”.

Asimismo, Molina tuvo que hacer frente a las actitudes violentas de parte de las chicas y los chicos a las que impartía clase. “Mire, yo detesto los libros de texto. No funcionan con ellos. No están hechos a su medida. Así que trabajábamos el tema de la violencia creando ‘círculos de fuego”, practicando meditación y, en fin, ensayando nuevas estrategias que los alejaran de los puños y les proporcionaran habilidades sociales diferentes a la mera agresión. El caso es que funcionó”, recuerda esta profesora singular y comprometida.

“Hemos presenciado situaciones demenciales. Como la de un chico de 16 años cuyos padres aseguran que tiene sólo 12. Naturalmente, lo hacen por razones legales. No ha obtenido todavía la nacionalidad española y está obligado a retornar a su país, llegado a los 16″, afirma. No cuesta imaginar, por otra parte, la ansiedad y el estrés en la que puede vivir alguien permanentemente amenazado de expulsión. “Yo supongo que sus padres han sido también víctimas del racismo y el desprecio. El hecho de que se encierren en sí mismos y de que se relacionen entre gentes de su mismo origen es una actitud muy defensiva que debería hacer saltar todas nuestras alarmas. Tristemente, yo no podré darles ya clase el año próximo, pero es obvio que hemos conseguido resultados positivos y que si se trabaja en la dirección correcta estamos en condiciones de modificar sus actitudes y de transformar su percepción del mundo. Con su permiso, pienso seguir usando los reportajes de su diario”.

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VERITAS filia temporis. Reportero. dos o mas veces guardameta. Más de 25 años dando cuenta de los rotos y los descosidos del planeta. Autor de una novela, dos libros de viaje y realizador de varios documentales sobre temas informativos de actualidad. Allere flammam VERITAS.
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