Viajar: estoy aqui, ahora, y eso es todo

Es como si la vida -la de todos- terminará cuarteada como un lienzo barato antes de derrumbarse, por la perenne ansiedad de estar en un lugar distinto, en un momento diferente

MUY PERSONAL. Por Ferran Barber.

Creo que es la enésima vez, si no la trigésimo quinta, que posteo algo sobre esta peli. La verdad es que podría pasar el resto de mi vida viéndola en bucle. Y no sólo porque sea absolutamente chejoviana, que lo es, sino por todo lo demás, y lo demás incluye una especie de PARADIGMA de lo que debería ser un INVIERNO PERFECTO, con sus brumas interiores y sus páramos del alma.

Una vez leí en algún lugar que esta peli va de grietas. Grietas, en la relación del protagonista con su chica; grietas, en los afectos y los humores que ambos se intercambian; grietas, en la visión envejecida del mundo del dueño del hotel Otelo; grietas, en las certezas que tuvo alguna vez, durante su juventud, y que ahora ha reemplazado por ese escepticismo cascarrabias que, con los años, acaba tomando el control sobre casi todos nosotros.

Es como si la vida -la de todos- terminará cuarteada como un lienzo barato antes de derrumbarse, por la perenne ansiedad de estar en un lugar distinto, en un momento diferente y haciendo lo contrario de lo que en verdad estás haciendo.

El budismo se concentra justamente en eso, pero de un modo mucho menos hedonista que el cry havoc CARPE DIEM.

Sólo conozco un remedio contra el angustioso histerismo que, por alguna razón, empuja a los occidentales a tratar de zafarse de sus vidas, de las que tienen. Me refiero a viajar. Estoy aqui, ahora, y eso es todo. Y mañana, Dios dirá.

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Reportero. dos o mas veces guardameta. Más de 25 años dando cuenta de los rotos y los descosidos del planeta. Autor de una novela, dos libros de viaje y realizador de varios documentales sobre temas informativos de actualidad. Allere flammam VERITAS.
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