¡Que viene el supermatadero!

Como ocurrió con la fiebre del oro, un pacífico y casi con pleno empleo pueblecito de Huesca vive revuelto por la inminente llegada al municipio de uno de los...

Como ocurrió con la fiebre del oro, un pacífico y casi con pleno empleo pueblecito de Huesca vive revuelto por la inminente llegada al municipio de uno de los mayores mataderos de Europa.

Por FERRAN BARBER@ferranbarber

Actualizado Miércoles, 23 enero 2019 – 16:13

Es el correlato cárnico de la fiebre del Yukon. Sólo que en lugar de vetas de oro, se vislumbra un enorme yacimiento de puestos de trabajo a tenor de la creación de un macromatadero en la capital de La Litera, una comarca oscense situada en el costado occidental de Lleida. Las autoridades aragonesas han tendido una gran alfombra roja para don Piero Pini, el Mister Marshall italiano que apadrina el proyecto, pero la población presenta sentimientos enfrentados. Al igual que en los delirios provocados por el oro, en esta Dawson City del porcino se entreveran sueños de prosperidad con el temor a lo desconocido, que en este caso incluye suspicacias hacia los forasteros cuya llegada se espera en avalancha. Ojo, ¡que viene el gran matadero!

«¿Serán todos de fuera? Y si lo son, ¿qué clase de extranjeros? ¿Cambiará su brusco crecimiento la identidad social de esta pequeña población? O peor todavía, ¿podría acarrear la irrupción de foráneos un incremento de la prostitución o de la delincuencia?», nos espetan buena parte de los habitantes del terruño que interpelamos al azar en la avenida de la Paz, una de las calles principales que seccionan el anodino centro urbano de Binéfar (Huesca).

En los mentideros de la villa reverberan mil rumores relacionados con la clase de personas que cubrirán la oferta laboral de la planta de sacrificio de cerdos, la mayor de España y una de las más grandes de Europa (hasta 30.000 cabezas se matarán diariamente, cuando funcione a pleno rendimiento). Que serán pobres es seguro.

«Ya tenemos muchos extranjeros», nos dice a bocajarro Carmen Gasca sin maquillar sus inquietudes, mientras expresa su temor a que Binéfar se llene «de musulmanes y de moros». Para el ex sindicalista Javier Sáez, ese tipo de recelos de naturaleza xenofóbica guardan más relación con los vientos ideológicos que soplan que con motivos fundados. «A quienes les inquiete la llegada de africanos deberían recordar que el matadero de Fribin ya incorpora alrededor de un 40 por ciento de plantilla extranjera y eso nunca ha planteado problemas de convivencia».

PLENO EMPLEO

¿De dónde proceden los temores y qué o quiénes los alientan? La pequeña villa altoaragonesa de Binéfar es uno de los municipios con menos paro del país. Dependiendo de la época del año, el número de desempleados no acostumbra a superar a las 400 personas, lo que viene a ser, en términos relativos, entre un siete y un ocho por ciento de su población activa. Claro que en la cifra se incluyen los desempleados estructurales. Técnicamente, es de lo más cercano que se conoce en nuestro país al pleno empleo. Ya, a día de hoy, hay alrededor de un centenar de personas trabajando a marchas forzadas en la construcción de las instalaciones, situadas sobre 15 hectáreas de terreno de los arrabales industriales.

Este es el aspecto que presentan actualmente las instalaciones del matadero. Aquí se sacrificarán hasta 30.000 cabezas de ganado a diario.

Está previsto que el gran matadero de porcino entre en funcionamiento antes de la primavera y, no mucho después, echarán a andar otras dos plantas auxiliares de procesado cárnico -un secadero y una pequeña unidad de sacrificio de madres-, también del Grupo Pini, en Albelda y San Esteban de Litera, respectivamente. En al menos dos fases, y una vez se doble la cadena productiva, este conjunto de proyectos deberían crear 1.600 empleos directos, a los que habría que añadir todos los indirectos. Un matadero ya existente propiedad de Fribin va a realizar también algunas inversiones significativas que eventualmente podrían traducirse en más puestos de trabajo. Definitivamente, la fiebre de la carne está a punto de cambiar la fisonomía de Binéfar. La cuestión es cómo.ADVERTISING

En contra del criterio del alcalde socialista Alfonso Adán, la población binefarense está asumiendo que la fuerza laboral de la capital de la Litera y las localidades de los aledaños no bastará para cubrir la oferta. Si al menos una parte del personal preciso acudiera con su familia, esta localidad de cerca de 10.000 habitantes podría incrementar su población hasta en un tercio, incluso si como sostiene el primer edil, una porción no desdeñable de sus trabajadores procede de otros municipios próximos como Monzón, Tamarite o incluso Lleida, con quien Binéfar se halla conectada mediante 40 kilómetros de autovía.

Al alcalde no le cabe duda de que el proyecto traerá riqueza al pueblo, pese a la mala prensa que precede a los italianos. Claro que esa mala reputación de Pini es justamente una de las razones que explica que los parabienes con los que suele recibirse toda iniciativa empresarial vengan acompañados de suspicacias.

Don Piero no quiere que se le recuerde que hace sólo un par de años salió escoltado por la policía polaca

Ni se conocen las condiciones laborales de contratación de la plantilla, ni se sabe cómo piensan alojar a los trabajadores. Mucha gente se plantea si Binéfar se halla preparada para hacer frente a las necesidades nuevas o, lo que es peor, si la Administración puede garantizar que no habrá efectos colaterales adversos. Y para muestra, el botón más notorio: la absolutamente preocupante carencia de vivienda y el tirón hacia arriba que podrían sufrir los precios de los alquileres.

«Por nuestra inmobiliaria pasan cada día cerca de 10 personas preguntando por pisos que ni tenemos ahora, ni tendremos cuando nos alcance de lleno la onda expansiva del proyecto», nos dice el propietario de la inmobiliaria C2 Casas y Campos, Francisco Pallaró. «Y el problema no es sólo que no haya pisos en arriendo. El problema es que si los hubiera, difícilmente podrían permitírselos», añade. Tampoco hay apartamentos o en Monzón o en Tamarite, donde la situación del mercado inmobiliario es idéntica o peor. Es la zona menos pobre de una de las provincias menos pobres de un país al que destrozó la recesión.

No ha sucedido todavía salvo en casos aislados, pero en las inmobiliarias de Binéfar y Monzón nos insinúan que parte de los inmigrantes terminarán concentrándose en condiciones indeseadas dentro de lo que se conoce como pisos-patera. Esto es, viviendas alquiladas por habitación o por cabeza, donde se hacinan el mayor número posible de personas con el fin de maximizar el beneficio. Quien quiera conseguir un piso en alquiler en esa zona deberá encomendarse a Dios y al diablo. En realidad, eso es lo que ha sucedido ya.

Cruce de caminos en esta villa altoaragonesa de cerca de 10.000 habitantes.

Así que se preguntan igualmente los nativos si será capaz Don Piero de encontrar a la plantilla necesaria. Según nos dice Ángel Samper, secretario general aragonés de ASAJA, el salario establecido en el convenio del sector gira en torno a los 1.000 euros, «siempre y cuando se realicen horas extras». De forma que si los empleados tienen que venir diariamente desde poblaciones como Lleida, difícilmente les compensará trabajar bajo semejantes condiciones salariales. Al alcalde Alfonso Adán no le inquieta esta cuestión porque de hecho, dice, «se han comenzado a poner en marcha los cursos de formación y no ha habido problema para reclutar trabajadores».

BARRACONES

Para el concejal Carlos Arroyo, la imprevisión del Gobierno de Aragón ha sido de manual. Se está construyendo a toda prisa un centro de Educación Primaria y se han mejorado los servicios sanitarios locales, pero deslumbrados, a menudo, por la enorme oferta de empleo, se han desatendido el resto de los frentes. Incluso ha llegado a insinuarse que el Grupo Pini alojaría a parte de su plantilla en barracones.

El opaco silencio que envuelve el desembarco de la empresa no ha ayudado en nada a despejar las suspicacias. Les llamamos por teléfono y nos responden con una lapidaria negativa. A la prensa, de momento, ni agua. Se diría que Don Piero no quiere que se le recuerde que hace sólo un par de años salió escoltado por la policía polaca de la fábrica de Kutno que ahora ha trasladado a España, acusado de fraude al fisco, de falsedad documental y de la contratación en condiciones deplorables de trabajadores extracomunitarios sin papeles. El asunto se halla en los tribunales.

Al director general de Fomento Agroalimentario aragonés, Enrique Novales, le consta que a los italianos les preceden actuaciones muy polémicas, claro que, según nos dice, la Administración se ha limitado a dar el visto bueno a un proyecto que cumplía con todos los requisitos legales.

COPYRIGHT by CRÓNICA de EL MUNDO & FERRAN BARBER

Categorias
Destacados

Allere flammam veritatis.
Sin comentarios

Deja una réplica

En ‘Desaparecidos’ de TVE
Las drogas del ISIS
‘Si ves esto he muerto’
Postales de Chernobyl
En el cinturón de la Zona Muerta
Los días de Raqqa

Te podría interesar también