Y quién te mentirá a conciencia y te leerá prospectos de viajes a Odessa

Chejov murió soñando con las llanuras del norte de Tagarov, aspirando el aroma de la tierra porosa y caliente de la estepa en verano
En Leuven, Bélgica.

OPINIÓN MUY PERSONAL. Por Ferran Barber.

En sus días rendidos de Badenweiller, Olga estaba a su lado, leyéndole prospectos de cruceros a Odessa, mintiéndole a conciencia, hablándole del lento paso de los bueyes y del perezoso aleteo de los sisones… “Todo irá bien, amor.”.

Chejov no habló nunca de ello, pero por sus relatos sabemos que murió soñando con las llanuras del norte de Tagarov, aspirando el aroma de la tierra porosa y caliente de la estepa en verano, deleitándose con la memoria de los pastos del Don, cubiertos de flores amarillas y violetas. Se imaginaba descansando de por siempre en un kurgán, bajo un túmulo de tierra, como un nómada magiar o un huno. “Se me hace más fácil vivir cuando me escribes”, le dijo Olga en una de sus cartas. Le sobrevivió 56 años.

Copyright por Ferran Barber – 8 de abril de 2016

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Allere flammam veritatis.
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